Tema 16.- Evolución de la Urología en Cuba durante el siglo XIX.

HOSPITAL CLÍNICO-QUIRÚRGICO DOCENTE “JOSÉ RAMÓN LÓPEZ TABRANE". MATANZAS.
Evolución de la Urología en Cuba durante el siglo XIX.
Evolution of the Urology in Cuba during the XIX century.

AUTOR

Dr. Ramón Madrigal Lomba
Especialista de 2do. Grado en Cirugía. Profesor Auxiliar.
E-mail:bibliohosp.mtz@infomed.sld.cu


DESCRIPTORES(DeCS):

UROLOGÍA/ historia
CIRUGÍA/ historia
PROCEDIMIENTOS QUIRÚRGICOS UROLÓGICOS/ historia
HISTORIA DE LA MEDICINA
CUBA

La historia de nuestra Urología comienza a principios del siglo XIX, pues aunque en el extranjero habían ocurrido diversos descubrimientos y estudios sobre estructuras genito-urinarias, así como rudimentarios procederes de cauterizaciones, dilataciones y punciones vesicales, el paupérrimo estado de muestra Medicina no permitió mayores logros en el siglo XIX, en que nuestros primeros cirujanos acometen con éxito variable algunas intervenciones urológicas. De esta manera los albores de la Urología cubana se confunden con los de la Cirugía y no es hasta fines de siglo en que ocurre una separación gradual que culmina con la creación de la asignatura de Urología, gracias a las reformas universitarias del “Plan Varona” a principios de este siglo.
A continuación haremos una breve exposición acerca de la enseñanza universitaria y el estado de la Medicina a principios del siglo XIX, los avances de la Urología en el extranjero y la evolución de la Urología cubana, concluyendo con una semblanza del Dr. Joaquín Albarrán.
En 1728 se crea la Universidad de La Habana con el nombre de Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo. Los frailes de la Orden de Predicadores del Convento de San Juan de Letrán, a cuyas gestiones se debió la creación de la universidad, ya habían fundado una Escuela de Medicina, anticipándose a los permisos oficiales, y en el año 1726 Francisco González del Álamo explicaba el primer curso de Medicina. Organizados los estudios universitarios se crearon cuatro cátedras: Fisiología o Prima, por González del Álamo; Anatomía, por el francés Luís Fontaine; Patología o Vísperas, por Arango Barrios; y la Terapéutica, que regía José Aparicio.
La Universidad era dirigida por religiosos y la enseñanza de la Medicina, orientada escolásticamente, adolecía de las limitaciones que le imponía la condición eclesiástica. Los estudios languidecían con la confusión de los textos, el mal ordenamiento de los cursos, la enseñanza de la Anatomía y demás asignaturas que eran puramente teóricas y el idioma empleado era el latín. La Universidad declinó hasta tal punto de que en 1800 sólo habían matriculado ocho alumnos en la Facultad.
Al finalizar el siglo, la cirugía se hallaba abandonada y despreciada por los médicos; sólo la realizaban los barberos, sangradores y charlatanes. En el marco de la mayor indiferencia e ignorancia se realizaban operaciones menores en los miembros, sangrías, paracéntesis, extracción de orinas y castraciones, algunas trepanaciones y tallas. Como consecuencia de la toma de La Habana por los ingleses, florecen las artes y ciencias, y en 1797 se inaugura un curso de Anatomía Práctica y Cirugía en el Hospital Militar de San Ambrosio, el cual lo explicó Francisco Javier de Córdova.
Por esta época, Tomas Romay profesaba su Cátedra de Patología, apartándose de los métodos rituales de enseñanza, dando origen a nuestra verdadera era científica. Uno de sus discípulos fue Nicolás José Gutiérrez. A principios del siglo XIX dominaban las mismas teorías médicas. Las causas de las enfermedades se atribuían a condiciones meteorológicas, cambios alimenticios o de régimen de vida, exposición al frío y miasmas. Imperaba la doctrina de Broussais y, por tanto, dominaba la sangría en la terapéutica. La Universidad seguía en su sueño letárgico que interrumpiría la secularización de la misma en 1842. Situada en el antiguo Convento de Santo Domingo, con aulas oscuras, sucias y mal olientes, sometida al dogma católico y sin recursos, no constituía lugar apropiado para la difusión de la ciencia y de las ideas liberales.
El estado de nuestros hospitales no difería de este estado de cosas. La política colonial no se preocupaba ni del adelanto cultural y científico, ni de la salud. Lastimoso era el estado del hospital San Felipe y Santiago, según una descripción. Veamos: la localidad de gran parte ruinosa, faltan las canales que conducen el agua, goteras sobre la sala de San Damián, el lugar común con filtraciones putríferas y pestilentes, horroroso el calabozo, refugio de militares que pueden costear afuera su alojamiento; el alimento diario para 125 enfermos se redujo a 2 arrobas de carne, 8 gallinas, 2 patas de cerdo, 2 de vaca y media libra de jamón para sustancia, comen además 20 presos, entran marineros como pensionistas y salen sin pagar, etc. En la década de 1820 a 1830 uno de nuestros grandes precursores, el Dr. Tomás Montes de Oca, realizaba ensayos con sondas de su invención obteniendo resultados satisfactorios; Montes de Oca trataba las estrecheces de la uretra con el tallo de una planta llamada Parasolillo.
Es el Dr. Nicolás José Gutiérrez quien practica por primera vez en Cuba en 1842 la primera talla hipogástrica. Pocos años después el Dr. José Atanasio Valdés realiza la primera uretrotomía interna utilizando el uretrótomo de Maisonneuve y en 1854 se vuelve a realizar otra talla hipogástrica con éxito por el Dr. Esteban González del Valle. Por esta época ya se efectuaban litotricias con relativa frecuencia y es el Dr. Federico Gálvez quien realiza a fines de los años 50 una notable operación por elefantiasis del escroto, cuya memoria fue publicada. En este período se destaca como uno de nuestros grandes cirujanos el Dr. José Guillermo Díaz, quien en el campo urológico realizó numerosos aportes, entre otros, numerosas tallas hipogástricas, prostáticas, perineales y litotricias. En 1863 llega a La Habana el Dr. Casimiro Sáez, que había ampliado conocimientos en París donde había sido ayudante de Civiale. Sáez realizó con éxito la operación más notable que se haya realizado en Cuba por elefantiasis del escroto. En dicha intervención fue ayudado por Raymundo Menocal, Ignacio Plasencia, Raymundo de Castro y otros. Esta elefantiasis del escroto alcanzó el peso de 5 arrobas y para conservarla fue necesario una gran pipa de alcohol. Sáez practicaba la litotricia con notable maestría y es considerado uno de los precursores de nuestra Urología. Al Dr. Federico Horstmann, notable anatomista y cirujano, se debe un interesante trabajo sobre “Uretrotomía Interna”, con presentación de 7 casos, que fue publicado en la Gaceta de Ciencias Médicas en 1868.
Uno de nuestros grandes cirujanos de esta época es el Dr. Ignacio Plasencia, a quien se debe entre numerosos aportes valiosos su Tesis de Ingreso a la Academia de Ciencias sobre las uretrotomías internas.
Es interesante señalar que en el año 1876 se brindaron las primeras clases sobre Urología en nuestra Patria. Las mismas fueron explicadas por el Dr. Felipe Rodríguez, destacado médico legista y patólogo, en su domicilio y de manera gratuita.
El Dr. Gabriel Casuso Roque, natural de Matanzas y considerado el padre de nuestra Ginecología, realizó en 1887 la primera Nefrectomía con éxito en Cuba. Al año siguiente otra de nuestras glorias quirúrgicas el Dr. Raymundo Menocal realizó la primera Nefrectomía Transperitoneal y la Nefrolitomía, ambas con muy buenos resultados..
A fines del siglo comenzaba a destacarse en nuestra Patria el Dr. Pedro Albarrán. Graduado en España y habiendo ampliado conocimientos en Francia realizaba todo tipo de intervenciones urológicas de su época con notable éxito; más tarde profesor de Urología, a él se deben en gran parte los progresos de esta especialidad en nuestro país. En el Hospital Calixto García existe un pabellón que perpetua su memoria. Junto con su hermano Joaquín fue discípulo de Guyon en la escuela de Necker de París y fundó por aquellos días en el antiguo Hospital No.1 la primera clínica de enfermedades de las vías urinarias en Cuba, que llevaba el nombre de Sala Sáez, en recuerdo del Dr. Casimiro Sáez. Albarrán realizó en Cuba la primera nefrolitotomía con nefrorrafia con éxito definitivo.
En 1904 el Dr. Enriquez Núñez, quien ya había realizado la primera ureteroneocistomía en nuestra Patria, practicó con éxito la prostatectomía transvesical.
Trasladada la Escuela de Medicina en 1902 y gracias a las reformas universitarias se agrupan varias asignaturas en una cátedra bajo la dirección de un Profesor Titular con varios Profesores Auxiliares. La asignatura de Vías Urinarias estaba agrupada con Sífilis y Piel en Clínica Quirúrgica bajo la dirección del Dr. Raymundo Menocal, quien había sustituido al Dr. Pedro Albarrán.
Al retirarse el Dr. Pedro Albarrán el servicio de vías urinarias pasó a manos del Dr. Rafael Menocal y después al Dr. Arturo Sonville, teniendo finalmente la dirección de los Dres. Rodríguez Molina y Gonzalo Pedroso. Con la extinción del Hospital No.1 desapareció la Sala Sáez.
En el nuevo Hospital Calixto García no hubo al inicio servicio de vías urinarias; años más tarde una sala de Cirugía que llevaba el nombre de Albarrán se destinó para el mismo. Al mismo tiempo el Dr. Gonzalo Pedroso organizaba un servicio en el Hospital Municipal y el Dr. Hernández Ibáñez inauguraba otro en la casa de Salud del Centro de Dependientes.
Sin embargo, ésta es una época difícil para nuestra Urología, pues durante mucho tiempo sólo hubo dos especialistas: los Dres. Pedro Albarrán y Joaquín Diago, y la práctica de la especialidad y su enseñanza se involucraban con la clínica quirúrgica. Esto traía por consecuencia que los enfermos iban a los cirujanos generales, y para que concurriesen al médico especializado había que destruir creencias erróneas y falsos conceptos, puesto que se creía que sólo trataban enfermedades venéreas y resultaba vergonzoso asistir a esas consultas donde los enfermos procuraban no ser vistos.
Era una época de predisposición contra las investigaciones urológicas y muchos médicos aconsejaban no dejarse practicar los cateterismos por la creencia de que ocasionaban las infecciones del riñón.
En 1923 se creó la Cátedra de Enfermedades de las Vías Urinarias, obteniendo el cargo de Profesor Titular Luis Rodríguez Molina y Arturo García Casariego el de Profesor Auxiliar.
En el año 1940 es creada la Sociedad Cubana de Urología. Su primer presidente fue el Dr. Luís F. Rodríguez Molina, sucediéndole posteriormente los Dres. Gonzalo Pedroso, Hernández Ibáñez, Luis Ajamil, Marcelino Segurrola, Ernesto Puget y Ricardo Portilla.
El Dr. Joaquín Albarrán nació el 9 de mayo de 1860 en Sagua la Grande y desde muy joven se traslada a Barcelona donde concluye el Bachillerato, ingresando en la Escuela de Medicina. Alcanza la Licenciatura en 1877 con las mejores calificaciones y es objeto de admiración por profesores y condiscípulos en razón de su dedicación al estudio y principalmente por sus despejados y singulares talentos.
Marcha a Madrid donde hace el doctorado con las más altas notas en 1878. Su tesis “El contagio de la tisis” devino en éxito rotundo. Médico demasiado joven, decidió ir a París, cuya escuela de Medicina gozaba de enorme ascendencia y autoridad científica. Cursó de nuevo la carrera graduándose en 1883.
Decidido a regresar a Cuba, el célebre histopatólogo Ranvier hízole llamar. El viejo maestro le aconsejó que se quedase por el brillante porvenir que le aguardaba en París. Aquella entrevista significó el momento crucial de su vida, prestó oídos atentos y determinó quedarse. Sucesivamente logra la externatura y la internatura, ocupando siempre el primer puesto entre los concursantes.
Trabajó en las cátedras de los reputados profesores Trelat, Le Dentu, Grancher y Guyon, estudiando la Bacteriología con Pasteur. Cuéntase entre sus anéctotas que cursando el internando adquirió la difteria, y estando sumamente grave, abandonó el lecho, se dirigió al quirófano del hospital, y a fin de facilitar la expulsión de las seudomembranas de exudado fibrinoso que lo ahogaba, se situó frente a un espejo y se practicó una traqueotomía. En 1894 concurre a un nuevo concurso para cirujano de los hospitales, ganando el evento ocupando el primer lugar. Por entonces, su nombre circulaba por toda Francia y su habilidad y conocimientos trascendían las fronteras galas. Su paso por la asignatura de Guyon fue de suma brillantez y decisivo para el porvenir de su carrera de urólogo, a su vez el viejo maestro retenía a su lado al aventajado alumno cubano. En la cátedra del Hospital Necker, Guyon lo llevó de jefe de clínica en 1890, y en 1892 lo hizo Profesor Agregado de Cirugía, más tarde en 1901 Albarrán alcanza la Jefatura del Servicio de Urología del Hospital Necker, logro sin precedentes para un médico cubano, que lo elevó a la posición cimera en la urología mundial. Por esta época eran numerosos sus éxitos científicos, premios, inventos y publicaciones de todo género. Basta sólo señalar entre sus obras: El Riñón de los Urinarios, 1889; Estudio Experimental de la Retención de la orina, 1890; Los Microorganismos del Cáncer, 1890; y Los Tumores de la Vejiga , 1892

  1. Enfermedades Quirúrgicas del Riñón y de la Uretra, 1899
  2. Enfermedades de la Próstata y Estrechez de la Uretra, 1900
  3. Los Tumores del Riñón, 1903
  4. Explicación de las Funciones Renales, 1905
  5. Nuevo Procedimiento de Nefrectomía Subcapsular, 1905
  6. Medicina Operatoria de las Vías Urinarias, 1908

Entre sus inventos se cuentan:
Estufa termoformógena para desinfectar sondas mediante vapores de formol. Además:

  1. Jeringa esterilizable.
  2. Jeringa de instalación.
  3. Jeringa vesical.
  4. Lavador uretral
  5. Uretrótomo interno.
  6. Uretrótomo dilatador.
  7. Uretrótomo recto.
  8. Separador vesical trivalvo
  9. Separador o soporte perineal para la prostatectomía .
  10. Separador ureteral.
  11. La alzaprima (L'onglet de J Albarrán) del cistoscopio.
  12. Sondas ureterales.
  13. Sondas metálicas ureterales con curva de Beniqué.
  14. Sonda metálica para la prostatectomía.
  15. Recipiente para fístulas vesicovaginales.

En resumen, Albarrán se destacó como clínico, cirujano, urólogo, fisiólogo e histopatólogo. En 1909, herido de muerte por la diabetes y la tuberculosis pulmonar que consumían su existencia, se retiró a Arcachón en el mediodía de Francia, para aguardar con resignación el término de sus sufrimientos. Fue en extremo doloroso, escribe uno de sus biógrafos, ver postrado en su lecho que ya no podía abandonar a aquel hombre superior de mente privilegiada, a quien desde temprano sonrieron la fama, los honores, la fortuna y cuyo magnífico espíritu se extinguía lentamente, apagándose tras prolongada agonía. Murió joven y en plena gloria el 17 de febrero de 1912.
Pocos años después fallecía también Félix Guyón, extinguiéndose con ellos dos de las tres figuras más grandes de la Urología francesa, siendo la otra Civiale, que había fallecido en el año 1867.
Hoy en día la memoria de estos maestros se perpetua en los pabellones que llevan sus nombres: Guyon en Necker, Civiale en Lariboisiere y Albarrán en el pabellón Albarrán del Hospital Cochin, todos en París.

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

1.Martínez Fortun y Foyo JA.Contribución al estudio de la historia de la cirugía en Cuba en el siglo XIX. La Habana: Editorial Selecta; 1937.
2. Martínez Fortun y Foyo J A. Cronología Médica Cubana. La Habana: Editorial Selecta; 1955
3. Historia de la Medicina. Curso de El Ateneo de La Habana.La Habana: Editorial Selecta; 1944.
4. Domínguez Roldán F. Procedimientos operatorio. La Habana: Editorial Selecta; 1904.
5. Presno Bastiony JA. Clínica Quirúrgica y técnica operatoria. Imprenta. El Siglo XX La Habana; 1920.
6. Presno Bastiony JA. A través de la Cirugía. La Habana: Editorial Selecta; 1946.
7. Núñez Portuondo R. Lección de Clínica y Terapeútica Quirúrgica.La Habana: Editorial Albelo; 1926
8. Rodríguez Molina LF. Breve Reseña Historia de la Urología en Cuba. Gaceta Sanitaria;1956; XI(1)

KEY WORDS

UROLOGY/history
SURGERY/
history
UROLOGICAL SURGICAL PROCEDURES/
therapy
HYSTORY OF MEDICINE
CUBA

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO
Madrigal Lomba R. Evolución de la Urología en Cuba durante el siglo XIX. Rev méd electrón[Seriada en línea].
2006; 28(4).Disponible en: URL:http://www.cpimtz.sld.cu/revista medica/año 2006/vol4_ 2006/tema16.htm.[consulta: fecha de acceso]

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