Importancia social de la preparación pedagógica del tutor en la formación del médico general integral
RESUMEN
Introducción:

la figura del tutor es de vital importancia en la formación del especialista en medicina general integral.

Objetivo:

fundamentar la importancia del desempeño profesional pedagógico del tutor en la formación del especialista en medicina general integral en la sociedad cubana.

Materiales y métodos:

se realizó un análisis documental a partir de una búsqueda sobre el tema, de enero de 2020 a agosto de 2022, en las bases de datos PubMed y SciELO, y en el motor de búsqueda Google Académico. Se evaluaron artículos de revisión, de investigación y páginas web -en español, portugués e inglés- que hicieran referencia al tema a través del título. Fueron excluidos los artículos que no cumplieron con estas condiciones.

Conclusiones:

la medicina familiar es eminentemente social, por su objeto y misión en la comunidad, de ahí que garantizar la formación de profesionales integrales que involucren en su desarrollo los contenidos y habilidades de la especialidad, junto a valores y formas de actuación acorde con los principios de la sociedad socialista, supondrá una mayor resolutividad de los problemas de salud de la población y, por ende, una mayor calidad de vida.

ABSTRACT
Introduction:

the figure of the tutor is of vital importance in the training of the specialist in comprehensive general medicine.

Objective:

to base the importance of the professional pedagogical performance in the training of the specialist in comprehensive general medicine in Cuban society.

Materials and methods:

a documental analysis was carried out froma search on the subject, from January 2020 to August in PubMed and SciELO databases and in the Google Scholar search engine. Review and research articles and web pages-in Spanish, Portuguese and English-that referred to the subject in the title were evaluated. Articles that did not meet this condition were excluded.

Conclusions:

family medicine is eminently social, due to its objective and mission in the community, hence guaranteeing the training of comprehensive professionals who involve the contents and skills of the specialty in their development, along with values and forms of action in accordance with the principles of the socialist society, will suppose a better resolution of the health problems of the population, and therefore, a better quality of life.

Palabras clave:
    • tutor;
    • medicina general integral;
    • plan de estudio;
    • sociedad;
    • tecnociencia.
Key words:
    • tutor;
    • comprehensive general medicine;
    • curriculum;
    • society;
    • techno-science.

INTRODUCCIÓN

El desarrollo científico-tecnológico de la sociedad contemporánea impone a la educación superior -en el contexto de las ciencias médicas- la necesidad de formar un profesional más competente, con amplio perfil de desempeño. De ahí que sea necesaria la estructuración de un proceso de enseñanza-aprendizaje, donde el foco de atención esté en el estudiante y en la manera en que aprende.1

Durante las últimas décadas, el desarrollo de la educación médica ha constituido una de las prioridades del estado cubano. Existe una percepción ético-política del trabajo científico, que incluye la clara concepción de que el mismo se realiza, sobre todo, para satisfacer las necesidades del desarrollo social y de los ciudadanos.2

La especialidad de Medicina General Integral (MGI) en Cuba constituye el perfeccionamiento del enfoque social de la medicina, el cual es la premisa básica del Sistema Nacional de Salud. Esta se fundamenta en los principios básicos de la salud pública.3 La educación en el trabajo en esta especialidad representa la principal forma de organización de la enseñanza, y es el principio rector del basamento epistemológico de las ciencias de la educación médica. Por consiguiente, el tutor ha devenido una figura protagónica y dinamizadora en la formación de conocimientos y habilidades profesionales, ya que con su comportamiento debe lograr integrar lo académico, investigativo y extensionista, con el fin de obtener un profesional capaz de enfrentar los retos que le impone la sociedad.4

Sin embargo, en los controles realizados al proceso docente educativo en el quinquenio 2015-2020, en los policlínicos del municipio de Colón -instituciones pertenecientes a la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas-, se identificaron insuficiencias en la preparación pedagógica de los tutores de esta especialidad. El tutor, en muchas ocasiones, no contaba con las herramientas suficientes que proporciona el conocimiento de la didáctica para trasmitir los conocimientos a los residentes. Si se tiene en cuenta la importancia trascendental que reviste la enseñanza tutelar en la especialidad de MGI -que debe formar a un profesional capaz de resolver el 80 % de los problemas de salud de la población en el nivel primario de atención-, consideramos imprescindible el estudio de esta temática.

Por tales razones, este trabajo tiene como objetivo fundamentar la importancia del desempeño profesional pedagógico del tutor en la formación del especialista en MGI en la sociedad cubana.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se realizó un análisis documental a partir de una búsqueda sobre el tema, de enero de 2020 a agosto de 2022, en las bases de datos PubMed y SciELO, y en el motor de búsqueda Google Académico. La estrategia de búsqueda incluyó las siguientes palabras clave: “tutor”, “especialista de Medicina General Integral”, “plan de estudio”, “sociedad” y “tecnociencia”. Se evaluaron artículos de revisión, de investigación y páginas web -en español, portugués e inglés- que hicieran referencia al tema a través del título.

Se consideraron como criterios de elección: que trataran la función del tutor en la formación del especialista en MGI, que abordaran la temática de la medicina familiar en la sociedad cubana actual, y que se refirieran a la preparación pedagógica del tutor para garantizar la calidad del proceso de tutoría. Fueron excluidos los artículos que no cumplieron con estas condiciones. Esto permitió el estudio de 56 referencias bibliográficas, de las cuales 20 se citaron en el presente artículo.

DISCUSIÓN

A partir de la década de 1960, se realizan esfuerzos por integrar los estudios sociales de la ciencia y la tecnología en diversas perspectivas interdisciplinarias.5 En las ciencias de la educación médica tienen gran influencia las ciencias sociales (pedagogía, psicología, sociología, educación, entre otras). Estas han estado incorporadas al proceso de formación permanente y continuada. En el caso que nos ocupa, prestaremos especial atención a la figura del tutor y la función de tutoría como base para conceptualizar el desempeño profesional pedagógico del tutor en la formación del especialista en MGI.

Respecto a la definición de “tutor”, a nivel internacional destacan varios autores: De Azevedo, Freitas y Camargos,6 citan a Asensi, Benavent, Riart, entre otros, quienes lo conceptualizan como educador integral, orientador, guía, facilitador, experto.

En Cuba, a inicios del siglo XXI, se suscitaron criterios respecto al tema, donde desplegó un papel trascendental la teoría de la educación avanzada, dirigida por Añorga, que viabilizó la profundización de las peculiaridades de la figura del tutor.7

Los autores toman como referente la definición de tutoría que establece el “Reglamento organizativo del proceso docente y de dirección del trabajo docente y metodológico para las carreras universitarias”:8 “La tutoría es la forma organizativa del trabajo docente que tiene como objetivo asesorar y guiar al estudiante durante sus estudios, para contribuir a su formación integral, que se concreta mediante la atención personalizada y sistemática a un estudiante o a un grupo muy reducido”.

La tutoría ha estado siempre influenciada por las condiciones económicas, políticas y sociales de cada época. Para las ciencias médicas el triunfo de la Revolución cubana marcó un hito en el quehacer formativo del médico.9 La medicina, con los principios revolucionarios, propició el desarrollo de un profesional capaz de crecer con valores éticos y humanos, los cuales se evidenciaron en el desarrollo de la tutoría con un enfoque teórico y práctico en beneficio de la sociedad, idea básica de darle una preparación fundamentada esencialmente en la promoción de salud y la prevención de enfermedades.

En el sistema de educación superior de las ciencias médicas, la figura del tutor está tradicionalmente asociada a la asistencia científico-metodológica, que brinda un especialista de reconocido prestigio y tradición en determinado campo del conocimiento. Pero la idea de este concepto ha evolucionado. Se considera que la tutoría no solo transcurre en el contexto tutor-tutorado, sino que trasciende tales límites si se tiene en cuenta que, para lograr un exitoso asesoramiento, el tutor debe conocer las particularidades de sus estudiantes, su rendimiento académico, situación laboral e investigativa, así como su desarrollo personal.

En la formación académica de posgrado, el tutor de MGI ha sido definido como:

El profesional especialista en servicio activo que, acreditado como tal, asume la responsabilidad del proceso de enseñanza y aprendizaje del residente, y mantiene con este una relación continua y estructurada a lo largo de todo el período formativo, colabora activamente en el aprendizaje de los conocimientos y habilidades que permitan cumplir el programa formativo de la especialidad.7

El desempeño profesional de este especialista es la expresión de cómo se realiza el trabajo, involucra actitudes, saberes y formas de relación que influyen en la calidad de la tarea. En tal sentido, se debe tener en cuenta que incluye la idoneidad, la actuación real, los modos de actuación y, en el caso particular, el desempeño pedagógico y la actividad pedagógica profesional. Por tanto, la categoría “desempeño profesional″, de cualquier tipo que sea, es un proceso y un resultado que expresa los niveles de profesionalidad de los sujetos evaluados y que plantea una correlación directa entre los factores que caracterizan el desempeño profesional y la calidad de los servicios de salud.10

Para Sierra, citado por Luis y Jiménez,11 el desempeño es la actitud o capacidad para desarrollar de forma competente los deberes u obligaciones inherentes a un cargo laboral. Pero concebir el desempeño como capacidad limita la esencia del concepto, pues desempeñarse es desplegar en su comportamiento lo que la persona tiene y no lo que en potencia tiene o puede hacer. Por otro lado, Lopes y otros,12 citan a Roca, quien lo considera como:

Capacidad del individuo para el cumplimiento de sus funciones, acciones y papeles propios de la actividad pedagógica profesional, el logro de un mejoramiento profesional, institucional y social, evidenciado en su competencia para la transformación y producción de nuevos conocimientos y valores, y la plena satisfacción individual al ejecutar sus tareas con gran cuidado, precisión, exactitud, profundidad, calidad y rapidez.

En estas definiciones se resaltan como aspectos fundamentales la capacidad del individuo, acciones, ejecución de tareas, pero no se refleja de forma general la obtención de un resultado. Existe una regularidad en cuanto a la acción del sujeto asociado a sus funciones y responsabilidades que relativamente debieran considerarse como exitosas, pero no aparece el carácter de sistema y procesal del desempeño, lo que limita las definiciones.

Robles13 referencia a Añorga sobre su definición del desempeño pedagógico: “proceso pedagógico consciente que desarrollan los hombres, en el escenario habitual donde realizan sus labores, enmarcado en un sistema de relaciones, normas y procedimientos que deben cumplirse, para un resultado satisfactorio”.

Miranda y otros14 señalan que Alpízar Caballero hacía notar que este resultado satisfactorio de los tutores de especialidades médicas se logra mediante conocimientos, habilidades y actitudes que permiten solucionar los problemas inherentes al proceso pedagógico y de producción intelectual.

Toda vez expuesta cómo se ha ido conformando en su sistematización la definición del concepto “desempeño profesional pedagógico”, se exponen aquellas cualidades que lo cualifican:

  • Se refieren al desempeño profesional como proceso y también como producto.

  • Se reconoce que en su diversidad expresan las líneas indispensables y esenciales que permiten valorar la práctica en sus múltiples expresiones: capacidad, modo de actuación, competencia y proceso.

  • Posibilitan su relación con otras definiciones que se erigen desde otros referentes.

  • Su carácter procesual permite incluir dialécticamente al resto de los referentes: competencia, modo de actuación y capacidad.

  • Se manifiestan aquellas dimensiones que permiten operacionalizar este concepto, y con ello posibilita realizar las indagaciones empíricas en la práctica.

  • Se evidencia identidad en sus referentes epistemológicos, teóricos y metodológicos que fijan sustentos estables para su análisis, valoración y la propuesta de soluciones desde posiciones científicas.

  • Se revela la posibilidad de valorar y promover transformaciones en las actitudes, los comportamientos, las responsabilidades y las formas del quehacer diario en un entorno concreto.

A partir de la sistematización realizada, los autores de este trabajo concibe el desempeño profesional pedagógico del tutor de MGI, como el proceso desarrollado por un sujeto a través de relaciones de carácter social, que se establece en la aplicación de métodos para el cumplimiento de su contenido de trabajo, en correspondencia con los objetivos de la actividad pedagógica profesional en que participa y el logro de un resultado que evidencia el mejoramiento profesional, institucional y social alcanzado; la atención a la educación de su competencia laboral y la plena comunicación y satisfacción individual al ejercer sus tareas con cuidado, precisión, exactitud, profundidad, originalidad y rapidez.

Evolución sociohistórica del papel del tutor en la formación del especialista en MGI

En 1983 surgió la especialidad Medicina General Integral, la cual orientó la formación del médico general desde y hacia la atención primaria de salud (APS), con preparación para la atención a las personas, la familia y la comunidad. Su objetivo fundamental fue garantizar una atención médica eficiente, con un elevado desarrollo científico-técnico, un incremento permanente de los niveles de salud, pero también con una participación activa y organizada de la comunidad.

Desde su inicio, esta especialidad contempla cinco programas de formación; cada uno de ellos con sus características, que evolucionaron según las necesidades de la especialidad y el país, en aras de mejorar la calidad de la formación integral de los profesionales que egresan de la misma.

En el primer plan de estudios de la residencia de MGI15 (1985), el modelo del especialista se plantea en tres dimensiones: social, ocupacional y profesional. En la dimensión social se estableció una representación de las cualidades político-ideológicas, ético-morales, científico-técnicas y estéticos culturales.

En este programa no estaban bien definidas las funciones del tutor en el proceso, no se establecían los procedimientos necesarios ni se le reconocían a la tutoría todas las potencialidades que posee para el desarrollo del futuro especialista. La figura del tutor no estaba concebida como el eje fundamental de la formación de los residentes, de cuya dedicación y preparación dependen, en gran parte, la adquisición de los conocimientos, habilidades y responsabilidades necesarios para ejercer eficazmente el papel que les corresponde y el grado de satisfacción de los estudiantes dentro del proceso docente educativo.

En 1990 se establece la segunda versión del programa de formación del especialista en MGI.16 Fue modificado el modelo del egresado, determinándose dos perfiles: político-ideológico y profesional. Se distingue en este programa la introducción de la atención tutelar de los profesores. El tutor está responsabilizado con la formación del residente, el cual debía ser preparado en base a cuatro áreas: asistencial, docente, investigativa y administrativa.

En el período 1999-2000 se edita la tercera versión,17 que declara el mismo modelo del egresado que el de la segunda. La actividad del tutor se mantuvo igual a la establecida en el modelo anterior, responsabilizándose con la formación del especialista en las cuatro áreas mencionadas. No obstante, se puntualiza en las funciones del tutor como la supervisión, orientación y ayuda al residente durante su formación, para que adquiera los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para ser un buen especialista.

En 2004 se produce un nuevo cambio en el programa y aparece la cuarta versión.18 En el modelo del profesional se introduce, nuevamente, el perfil ocupacional y una nueva función: funciones especiales, relacionada con situaciones de desastres. Las funciones del tutor no sufren cambios con respecto a versiones anteriores.

En el curso 2018-2019 entra en vigor la quinta versión del programa de la especialidad de MGI,19 aún vigente. En el modelo del egresado se mantienen los perfiles político-ideológico, profesional y ocupacional. En este plan de estudios, la relación del profesor y el residente tiene un carácter tutelar. Se basa en principios científico-pedagógicos, donde el residente es el sujeto y agente de su propio aprendizaje. De manera activa debe lograr independencia cognoscitiva, creatividad en la actuación y tomar decisiones médicas con un fundamento científico en la solución de los problemas de salud y en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

Se producen cambios en la función didáctica del tutor que, al desplazar el énfasis del proceso docente de la enseñanza hacia el aprendizaje, de la dependencia a la independencia, cambia de forma radical y deja de ser la fuente básica -y a veces única- del saber y del hacer. De tal manera, se convierte en un orientador, en un organizador de las condiciones que favorezcan el aprendizaje, así como en un regulador de la estrategia y del ritmo del sistema de enseñanza-aprendizaje.

Una serie de elementos de carácter social condicionaron las modificaciones en el diseño de los programas de estudio, entre ellas: la destrucción del campo socialista -que comprometió la economía del país-, la reducción de las matrículas, la presencia de un claustro interdisciplinario pero no integral, poca resolutividad de los especialistas de MGI en la atención primaria, insatisfacción de la población con la atención médica brindada por los médicos de familia, y transformaciones en el Sistema Nacional de Salud.

La sociedad contemporánea tiene una visión de la ciencia -cotidiana o académica-, que se acerca más al planteamiento de las cuestiones sociales de esta, por cuanto la percibimos mejor mediante su imbricación en la vida diaria que por el punto de vista gnoseológico o estrechamente visible de ella como acumulación de conocimientos, tal y como la define su conceptualización tradicional.

Es por eso que cada época, en su percepción de la realidad, posee una visión popular de la actividad técnica y teórico-cognoscitiva, que está centrada en el nivel de mediación que la ciencia logra de la vida cotidiana, y que impulsa continuamente al perfeccionamiento de los programas de formación de profesionales en el sector de la salud.

Importancia social del desempeño profesional pedagógico del tutor en la formación del especialista en MGI en la APS

La formación del especialista en MGI en Cuba es una importante inversión para la formación de profesionales, que puedan resolver problemas complejos e interdisciplinarios, analicen sus proyectos, se comuniquen con profesionales de otras especialidades y niveles, dirijan, integren y trabajen con equipos multidisciplinarios y, en fin, se vinculen consecuentemente a la esencia y las problemáticas de la sociedad que los ha formado.

El tutor de residentes de MGI tiene como punto de partida ser un especialista médico que adquiera la nueva responsabilidad de ser tutor, desempeñándose en una nueva tarea: tutelar. Ello impone al mismo sujeto un alto desarrollo profesional y personal en tanto actúa en dos áreas, la de la especialidad y la pedagógica, y se enfrenta a nuevas condiciones o características:

  • Su actividad asume una doble condición como especialista clínico y especialista pedagogo.

  • Acciona con varias ciencias: la pedagogía, la didáctica y la de su especialidad.

  • Asume directamente, desde el trabajo con los módulos y cursos, la dirección de un proceso formativo, por lo que es esencia el conocimiento de la didáctica de la educación superior, pues esta tiene como objeto el cómo enseñar y el cómo aprender.

  • Propicia que el proceso de formación tenga la calidad esperada dado el nivel científico técnico que posee.

  • Es portador de un modelo de actuación para el sujeto que se forma.

  • Es el personal idóneo en el proceso de formación en las actuales condiciones de universalización.

La interacción con los sujetos a formar como especialistas, a la vez que satisfaga las necesidades e intereses de ellos, debe satisfacer las suyas, estar motivado y motivarlos para dar respuestas a las prioridades y exigencias contenidas en el plan de formación de la medicina familiar.

La expresión de la manifestación del desempeño como tutor es parcial, pues estos profesionales no han recibido preparación suficiente dirigida a cumplir la nueva tarea mediante una formación pedagógica básica ni durante el proceso de formación como especialista. Por tanto, la función tutelar no es un proceso organizado, planificado, que les permita obtener conocimientos y habilidades.

La parcialidad del principio se sustenta porque, en alguna medida, algunos de los docentes han recibido cursos básicos de pedagogía, diplomados en pedagogía, cursos de metodología de la investigación y otras formas de superación, que contribuyen a mejorar su desempeño pedagógico.

En la práctica cotidiana, se encuentran dificultades en el cumplimiento de la función tutelar en la residencia de MGI, como: tutores que se desentienden de los trabajos de terminación de la especialidad (TTE) -los que menos experiencia docente poseen son los que más TTE tutelan-, problemas con la capacidad y disposición real de los tutores, por lo que necesitan ayuda extraoficial, muchos no ostentan categoría docente o científica.

Si se tienen en cuenta estas irregularidades en la formación del especialista, pudiera considerarse su repercusión social, fundamentalmente, en lo concerniente a la introducción de resultados de la actividad científica. Los TTE se realizan a partir del banco de problemas que identifica la institución formadora que, en el caso de la APS, son los policlínicos comunitarios. Estas investigaciones están encaminadas a resolver problemas de determinado grupo poblacional y, por consiguiente, si no están bien tutoradas, con apego a los pasos de la metodología de la investigación, pudieran existir sesgos en la investigación que impidieran su aplicación práctica y la generalización de los resultados.

Es bueno destacar que en el desarrollo de tecnologías vinculadas con la salud pública, el móvil que prima es de tipo social y, en estos casos, la innovación responde principalemente a una racionalidad social, con independencia de los beneficios económicos colaterales, por encima de su racionalidad técnica.5

Los autores consideran que ofrecer una preparación pedagógica al tutor, fundamentada en la educación permanente y continuada, actúa como un formador de la personalidad del futuro especialista en un accionar de contenido profundamente pedagógico y humano bidireccional, para lograr en el residente las expectativas que el Sistema Nacional de Salud y la sociedad espera. Esta tarea no se limita únicamente a la labor investigativa, aunque en lo referido a la producción científico-técnica cobra un papel básico.

Entre los principales atributos del médico de familia que el tutor debe fomentar en el residente para la práctica en la APS, se encuentran: fuerte sentido de responsabilidad por el cuidado total del individuo y de la familia durante la salud, la enfermedad y la rehabilitación; capacidad de establecer empatía y sentir compasión sincera por las personas y el deseo de enfrentar frecuentes retos intelectuales y técnicos; desarrollar destreza para ayudar a los pacientes a enfrentarse a los problemas cotidianos, y mantener una postura homeostática en la familia y la comunidad.20

El mejoramiento del desempeño profesional pedagógico de los tutores depende de su preparación, tanto en el área de las ciencias médicas -contenidos que conforman el programa de la residencia- como pedagógicas, que les ofrece los fundamentos teóricos y metodológicos para el proceso de formación que dirigen desde los escenarios y formas de la educación en el trabajo.

El modelo del tutor de especialidades médicas, pedagógicamente, se sustenta en el sistema de principios y leyes de la educación avanzada, así como en las acciones educativas. Curricularmente se fundamenta en el enfoque histórico-cultural, elemento que permite la profesionalización y el mejoramiento del desempeño profesional y pedagógico de la tutoría universitaria.2

La relación entre pertinencia social, objetivo, motivación y comunicación, en el modelo del tutor universitario en la especialidad de MGI, se convierte en parte de las exigencias que se realiza sobre el modelo actuante del docente. Los objetivos del modelo del tutor universitario señalan el camino a seguir, su profesionalización y el mejoramiento del desempeño profesional pedagógico, que repercute en la elevación de la calidad educacional en este sector; aspectos que no se logran sin la motivación de los docentes y funcionarios de las facultades de ciencias médicas.

El análisis del desempeño profesional pedagógico de los tutores de la especialidad de MGI y su impacto en la sociedad debe evidenciarse como tendencia del desarrollo alcanzado. La preparación de este recurso humano en temas de pedagogía y didáctica será clave para satisfacer una necesidad profesional de los tutores de la especialidad de MGI en el municipio de Colón y es, a su vez, una exigencia del desarrollo científico, tecnológico, económico y social en la esfera de la salud, para el mejoramiento del desempeño profesional pedagógico del tutor de MGI en la APS.

La estabilidad de la formación permanente y continuada que defiende la teoría de la educación avanzada, ofrece para la educación de posgrado en el municipio de Colón, la superación profesional y capacitación en temas de pedagogía (cursos y diplomados en Educación Médica Superior), así como el posgrado académico (maestrías en Educación Médica Superior y en Ciencias de la Educación Médica, y el doctorado en Ciencias de la Educación Médica). Estos revelan en los resultados obtenidos proyectos institucionales, tesis de grado científico, publicaciones y eventos donde se socializan resultados.

El proceso de acreditación docente de los escenarios de la APS, dirigido a la acreditación institucional de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, ha impulsado también la categorización docente de los profesores de los grupos básicos de trabajo y tutores de los consultorios médicos. La intencionalidad del proceso demanda elevar la motivación de los profesionales implicados.

Por la integralidad del trabajo tutelar, quien dirija este proceso debe tener características y desarrollar funciones que garanticen su éxito. El buen desempeño tutelar es una de las claves para lograrlo, y para el hacer bien, se necesita el buen saber y el buen ser.

La relación tutor-tutorado es un vínculo único, de incalculable importancia en la formación del especialista en MGI, pues es el tutor quien orienta la preparación de trabajos, indica alternativas para solucionar la actividad independiente e investigativa y que, a su vez, dialoga sobre un problema personal o familiar con el tutorado. Se comprende que de esta forma se convierte en propulsor de la motivación profesional del residente, sustentándose en su ejemplaridad respecto al modo de actuación profesional en los diferentes escenarios.

CONCLUSIONES

Propiciar el desarrollo del desempeño profesional pedagógico de los tutores de la especialidad de MGI a través de la educación permanente y continuada instrumenta lo axiológico y lo ético, aspectos que impactan en la futura actividad profesional como especialistas en tanto responden a los componentes académico, investigativo y laboral del currículo de formación. Ello posibilita un desempeño exitoso en su futura esfera de trabajo. La medicina familiar es eminentemente social por su objeto y misión en la comunidad, por lo que garantizar la formación de profesionales integrales que involucren en su desarrollo los contenidos y habilidades de la especialidad junto a valores y formas de actuación acorde con los principios de la sociedad socialista, supondrá una mayor resolutividad de los problemas de salud de la población y, por consiguiente, una mayor calidad de vida.

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Historial:
  • » Recibido: 06/09/2022
  • » Aceptado: 13/04/2023
  • » Publicado : 25/04/2023

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